¡Qué Iluso!
16Apr/121

Bosque de Almas

Desde el principio de los tiempos, la muerte ha sido un tema que ha causado mucha polémica, desconcierto y curiosidad. Se piensa que la muerte es el final de la vida, se piensa que la vida es buena y la muerte es mala, se piensa que la vida es finita y la muerte infinita.

Reflexionando un poco acerca de este fenómeno natural (porque todo muere eventualmente), llamó mi atención todo el ambiente semántico que rodea a la muerte, como la tristeza reina en los funerales, cómo el negro es el color que representa el duelo y como el silencio y el sentimiento de abandono reina cuando perdemos a alguien querido. ¿Pero es eso un sentimiento natural? ¿Está en nuestra línea genética reaccionar de esta manera ante la partida de un ser querido, o es algo cultural?

Los Hinduistas y Budistas comparten ideales diferentes en relación a la muerte, el "Samsara" o "La rueda de la vida y la muerte" trata de mostrar a la muerte como el fin de un ciclo; no como lo contrario a la vida, sino como lo contrario al nacimiento. Creen en la reencarnación y que la muerte es un tránsito natural. Creen que "la vasija" donde vivimos es lo material, pero nuestra "alma" no muere sino que busca la iluminación (Nirvana). En el caso del Islam, la muerte forma parte de la vida, y propiamente la muerte es necesaria para crear vida, se crea nuestra realidad muriendo y a la muerte le sigue la realidad. El judaísmo y cristianismo también coinciden en que "Polvo eres y al polvo volverás" sin embargo el alma tiene un camino diferente en donde se somete a un juicio divino para llegar al cielo al lado de Dios. Es justamente esta parte la que ha formado la percepción de la muerte, el hecho de que seremos juzgados por nuestros pecados, que iremos al infierno o al cielo o que por nuestro Karma nunca llegaremos a encontrar la iluminación. Al final, todo se basa en las decisiones que tomemos mientras estamos con vida. ¿No?

Por otro lado, algo que todas las religiones comparten, es la conexión que tenemos con el mundo que nos rodea, con la naturaleza. Creo que muy al margen de las acciones que hagamos entre personas, parte de vivir en armonía con tu medio ambiente, libre de pecado y camino a la iluminación y a la creación de realidad, es aprender a convivir y respetar nuestro hogar, la tierra.

Es aquí donde entra un hecho (para mí) contradictorio.

Muchas veces en nuestro afán de recordar o "inmortalizar" a los seres que nos han abandonado, recurrimos a prácticas que sin darnos cuenta, atentan en contra de nuestro planeta. El simple hecho de enterrar a nuestros familiares en parcelas de tierra destinadas únicamente a su recuerdo es una manera de volver inútil e infértil, algo que por naturaleza estaba hecho para todo lo contrario. ¿Poner una lápida de mármol, concreto o cemento es realmente necesaria para recordar a un familiar, o es solamente para poder encontrarlo en un mar de cemento?  El espacio utilizado por los cementerios es equivalente al espacio utilizado para construir un edificio, solo que con menos utilidad.  Es curioso que se llame CEMENTERIO como el cemento (aunque no tenga nada que ver con el significado real… (en griego "koimetérion" equivale a "dormitorio").

¡Pero los cementerios tienen jardines, son mas naturales que los edificios! -dicen. Quizas sí. ¿Pero cuántos árboles se talaron para poder construir ataúdes? ¿Cuánta energía se utilizó para transformar el hierro, cobre u otros metales que se utilizaron? Hemos creado industrias alrededor de la muerte, hemos negociado con la paz de nuestros difuntos y vendemos pequeñas casas para nuestros muertos. Estamos envolviendo la muerte, con la muerte de la naturaleza. Estamos matando la naturaleza aún después de morir. Encima, CORTAMOS flores cada cierto tiempo para tirarle encima a la tumba.

En vez de tratar de inmortalizar la vida, estamos inmortalizando la muerte.

¿Cómo podríamos cambiar el ambiente de oscuridad que rodea la muerte por un ambiente de colores? Yo creo que es posible transformar todas esas ideas que la muerte trae con si, y al mismo tiempo contribuir con el medio ambiente.

Yo creo que es posible convertir el final en un comienzo.

Creo en dar vida con la muerte y cambiar el olvido por el recuerdo.

Creo que podemos llenar el vacío con materia nueva.

Creo que en vez de caer en un sueño eterno, podemos despertar vida nueva.

Creo que el último aliento, puede ser el primer respiro.

Creo que en vez de esterilizar nuestra tierra, podemos fertilizarla.

Creo que en vez de buscar las sombras, debemos buscar la luz.

Creo que al marchitarnos, podemos ayudar a un árbol a florecer.

¿Un árbol? Sí, un árbol.

Imaginemos un mundo en donde luego de morir, convertidos en polvo y cenizas sirvamos de fertilizante para sembrar un árbol. Al fin y al cabo somos carbono, hidrógeno, oxigeno y nitrógeno... somos buena tierra. Pero todos sabemos que somos más que eso.

«Hay tres cosas que cada persona debería hacer durante su vida: plantar un árbol, tener un hijo y escribir un libro» José Martí.

Yo lo entiendo como: contribuye con la naturaleza , deja huella de tu existencia, preserva tu especie y honra la vida. Si plantáramos un árbol con nuestros restos, estaríamos no solamente contribuyendo con la naturaleza al reforestar, sino que estaríamos honrando la vida y hasta cierto punto, trascendiendo. La mayoría de especies en el planeta tierra, aprovechan su medio ambiente para crear espacios propicios para preservar el futuro hábitat de sus descendientes.

Los humanos no, al parecer, hacemos lo contrario.

Imaginemos de nuevo este escenario, en donde somos árboles luego de morir, en donde los tenebrosos cementerios son bosques frondosos que albergan vida y color. Imaginemos que en vez de dejar flores cortadas cada cierto tiempo, reguemos a nuestros ancestros con agua.

Soñemos por un momento que crecen altos y fuertes y en vez de sentir el frío de sus huesos en la piedra, podamos abrazar la materia viva en su madera y hojas. Podríamos elegir cada uno el árbol que quisiéramos ser luego de morir, basándonos en criterios propios como personalidad, carácter, constitución, etc. Inclusive podríamos dar frutos a nuestros descendientes, para que no mueran de hambre. ¿No sería hermoso que no estén ocultos bajo tierra viendo crecer gusanos sino que estén en lo alto, observando a nuestros hijos (quizás sus nietos), protegiéndonos desde arriba como ángeles de la guarda? ¿Poder conversar con ellos, abrazarlos, y tenerlos de apoyo cuando no tengamos a nadie más? ¿Que siempre estén asegurándose de que el aire que respiramos continúe limpio y que los rayos del sol no nos dañen la piel?

Yo creo que sería más que hermoso.

¿Porqué no crear  vida con nuestra vida?

Acaso esto no contribuye con el ideal de las religiones, el Samsara, la reencarnación, la resurrección, crear realidad muriendo. ¿Somos capaces de dejar el materialismo y sembrar espiritualismo? ¿Si buscamos el cielo, porque no crecemos en dirección a él en vez de acercarnos al infierno? Los que buscan el Nirvana y la Iluminación... ¿Eso no es lo que hacen los árboles? Aprendamos a abandonar lo físico y regar el alma.

Por otro lado, crearíamos un vínculo con este árbol, pues adoptaría un valor sentimental, lo cuidaríamos más, nuestros hijos aprenderían a quererlo y ciertamente no dejaríamos que alguien lo tale para hacer fósforos. Aprenderíamos a respetar el medio ambiente, pues consideraríamos que el medio ambiente es parte de nuestra vida, o en algún momento, lo fue. Si esta idea se masificara, podríamos tener bosques que alberguen las almas de nuestros antepasados, podríamos transformar paisajes enteros, y no solo serían bosques, sino reservas, (pues los familiares impedirían que estos árboles se talen). Podríamos unificar religiones a través de la naturaleza, podríamos convivir en vez de combatir. Y no sería solamente un bosque, sería un bosque sagrado.

Yo creo que si el mundo funcionara así, la gente no tendría miedo de morir, no se sentiría tan solo cuando pierde alguien, y en vez de tratar de olvidarlo, lo tendría a la vista, para siempre poder recordarlo.

Eventualmente habrá más muertos que vivos en la tierra y es en ese momento donde nos pondremos a pensar: ¿En donde entrarán nuestros cuerpos? Si todos nos transformáramos en árboles, ¿no estaríamos siendo más responsables con el mundo futuro?

Sé que no todos piensan igual que yo acerca de la muerte, pero si creo que todos pensamos igual acerca de la naturaleza. Creo que el cambio comienza por nosotros, y el cambio dentro de nosotros empieza en nuestra mente y nuestras ideas.

Cambiemos lo incambiable, desafiemos la muerte.

Ser iluso no cuesta nada, yo sé. Pero decidir morir como árbol, tampoco.

¿No crees que si la muerte es natural, debe regresar a la naturaleza?

¿Que en vez de consumir, podríamos producir?

¿Que no es lo mismo un cementerio de cuerpos, que un Bosque de Almas?


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